
Uvira, la ciudad donde se ha rodado la mayor parte del reportaje, está justo allí: a las orillas del lago Tanganica, en pleno este del país y a escasos kilómetros de la frontera con Burundi. Con carreteras impracticables en todo el país, la localización de este centro, cercana a las comunidades de donde los niños y niñas proceden, es idónea para facilitar el retorno a las casas de donde desaparecieron, una vez que acaba su periodo de estancia en el centro. Y, aunque internacionalmente no se aconseje permanecer en esa zona bajo ningún concepto, lo cierto es que sólo viviendo y trabajando allí es posible que, desde lugares como este CTO, se pueda llevar a cabo el trabajo de desmovilización y reinserción de los menores soldado. Por eso fuimos con el equipo de Canal Sur, para poder filmarlo y darlo a conocer.
¿Qué tiene la RDC y en particular el este del país, para que se considere una zona de alto riesgo? Aunque cueste creerlo viendo el mapa de África, la RDC tiene una extensión equivalente a 4.6 veces España (más de dos millones de km2) y poco más de 61 millones de habitantes, localizados principalmente en el sur del país, que basan su supervivencia en una economía agraria de subsistencia. Sin embargo, en la meseta del sudeste se encuentra la gran riqueza mineral del Congo: petróleo, diamante, cobre, zinc, estaño, oro, cobalto y uranio.
Un conjunto de buenos motivos que hacen del Congo un país lo suficientemente rico como para que sus habitantes pudieran gozar de una cómoda existencia. Y sin embargo, la esperanza de vida no supera los 43.5 años (PNUD 2006). Mucho tienen que ver en ello los más de 40 años de dictadura a la que ha estado sometido y el hecho de que desde 1996 se hayan sucedido dos guerras internacionales y un continuo de conflictos que han dejado más de 4 millones de víctimas en el país, el mayor desastre conocido después de la Segunda Guerra Mundial.
Por ello, la ciudad de Uvira, en el este de un país increíblemente rico, es inmensamente pobre. Por no hablar de las comunidades cercanas de donde proceden los niños y niñas soldado. La electricidad, el agua potable, la salud y la educación son un lujo. Los tumultos de gente a pie en caminos, calles o carreteras ponen de manifiesto además otro hecho. Prácticamente no se ve un coche. En el este, con 32 dólares por año y habitante como ingreso medio no podrían mantenerlos, sobre todo porque la gasolina, a pesar de ser un país rico en petróleo, es más cara que en España.
Sobre todo, niños y niñas. Los hay por todas partes. A veces parece que fueran ellos los únicos que viven allí. Y no es de extrañar: aproximadamente el 50% de los habitantes del Congo son menores de edad. Este hecho tiene una doble lectura si pensamos que el presente y futuro de cualquier país está en sus gentes. Por ello en el Congo, como en muchos otros países empobrecidos, sobre los niños y niñas recae el peso de la reconstrucción y crecimiento de una patria maltratada. Trabajan desde que son capaces de tenerse en pie, porque es necesario para subsistir, y hacen todo tipo de tareas. Labores de niño, y de adulto. (...)





